Jesús 28 de septiembre 2016

La partida de un amigo

Te has preguntado alguna vez por qué los humanos se resienten tanto a la muerte?, en planos más elevados donde conocemos que la transmutación que tiene lugar en el espíritu como parte de su evolución, lo que en la Tierra llaman muerte, no consideramos que existan motivos para liberar energías de dolor o sufrimiento, de hecho ese tipo de energías no existen aquí. No obstante, comprendemos que este sentimiento humano es debido al ámbito de polaridad que les ocupa y como espíritus que los amamos y acompañamos en el camino evolutivo, te brindamos las siguientes reflexiones que pueden estar generando un camino de luz para quienes atraviesan esta prueba de resignación.

–     No te enfrentes a una partida, ve en aquello que llamas muerte la oportunidad de agradecer los momentos, enseñanzas y experiencias que compartiste por el alma que abandona el cuerpo.

–     No es el ser el que parte, es el cuerpo con el que te vinculaste. Así no lo hayas hecho en vida, no es tarde para vincularse con el alma y espíritu que ahora te observa.

–     El o ella no han partido a ningún lugar más lejos de tu propio corazón. Si le amabas con amor humano, puedes ahora amarle con la vibración de tu amor incondicional, el o ella te ayudarán a encontrar ese amor anhelado.

–     Es normal que evalúes todo como un estar o no estar. Te invito a que sin juzgar, solo contemples la felicidad que puede tener el espíritu al recordar su esencia y la omnipotencia de ser y saberse parte del Gran Espíritu.

–     Acompaña al ser humano que no entiende estas realidades, tu deber como ser más evolucionado es transformar el pensamiento colectivo para de esta manera seas parte de un propósito más grande que tu propia historia en este planeta.

–     Siente con cada respiración el propio latir de tu corazón, cada respiración que él o ella han dejado de dar en la Tierra es un paso que han avanzado para encontrar su felicidad verdadera.

–     No veas en los ojos de quien tienes al frente la tristeza por la soledad que hay en el espacio, mira con ilusión la luz que desde más allá impregna él o ella, de esa manera le harás saber que su recorrido por tu vida no ha sido en vano.

 

Finalmente, no esperes a tener que acudir a otras formas, tal vez incluso en las que no crees, para decirle a él o ella lo mucho que le amas.

 

Yo soy tu hermano, tú eres mi hermano.

 

Ehey Asher Ehey, Ehey Asher Ehey, Ehey Asher Ehey,

 

Y así es.

 

Yo soy iluminación, Jesús.

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