Historia de Drunvalo Melchizedek

¿Quién es Drunvalo Melchizedek? Tomado del Libro “La 4ta. Dimensión” de Bob Frissell

Permítaseme que empiece por hablar del tataratatarabuelo de Drunvalo, Machiavinda Melchizedek. Machiavinda fue el personaje destinado por el Centro galáctico para habitar entre nosotros. Él ha estado aquí desde el mismo momento en que fuimos creados.

La Gran Fraternidad Blanca y lo que podría llamarse la Gran Fraternidad Oscura, son dos cuerpos de conciencia que se oponen el uno al otro en todas las formas imaginables. Machiavinda pertenecía a la Gran Fraternidad Blanca. Esta Fraternidad hace todo cuanto está a su alcance para lograr nuestra evolución, mientras que la Gran Fraternidad Oscura intenta inducimos al temor, y retrasar nuestra evolución.

Las fuerzas de estas dos fraternidades procuran equilibrarse, la una a la otra, de forma que la evolución tenga lugar en su justo momento, ni demasiado pronto ni ‘demasiado tarde. Visto desde una elevada perspectiva -desde la cuarta dimensión, o desde otra más elevada- este equilibrio no es más que unidad de conciencia. Las dos fraternidades son dos aspectos diferentes del Uno, que trabajan armónicamente. Nosotros, en la dimensión en que nos movemos, nos encontramos sometidos a la conciencia de la polaridad, que lo ve todo en términos de bien y mal. El mal puede realizar cosas perniciosas y aterradoras pero, a nivel de polaridad de conciencia, todo cuanto pueda llegar a realizar no es otra cosa que simples lecciones.

Debido a los asombrosos acontecimientos sucedidos en 1972 (más adelante, dedicaré todo un capítulo a tales hechos), la Gran Fraternidad Oscura que, además, sabía lo que iba a acontecer, alistó a cuatro miembros adicionales procedentes de la constelación de Orión, mientras que la Gran Fraternidad Blanca envió, a su vez, otros cuatro miembros, para contrarrestar la acción de sus adversarios. Drunvalo fue uno de ellos. Se le escogió debido a su larga experiencia en la Orden de Melchizedek, en el ámbito de la decimotercera dimensión. Había pertenecido a ella casi desde el principio, es decir, desde el equivalente a mil millones de años terrestres. Apenas si sabía lo que era la conciencia de la polaridad y, precisamente por ello, por su gran inocencia, se le envió a nuestro mundo.

Drunvalo era lo que se puede entender como un «figurante». Otra persona ocupaba su cuerpo hasta que él mismo se encontrase preparado para utilizarlo. A esa otra persona se le proporcionó un cierto entrenamiento y preparación que, posteriormente, fueron utilizados por Drunvalo. Todo esto se realizó de común acuerdo. Según las leyes universales del más alto nivel, es ilegal apoderarse de un cuerpo de forma irregular. Así pues, a la persona que prestó su cuerpo para que fuera ocupado posteriormente por Drunvalo se le concedió algo muy especial. Drunvalo no dijo de que se trataba específicamente.

Drunvalo puede recordar prácticamente cada minuto de su recorrido a través de todas las dimensiones por las que tuvo que pasar, desde la decimotercera en que se encontraba, hasta llegar a la tercera en que nos hallamos nosotros. No obstante, y de forma premeditada, quiso correr un velo sobre la memoria de su decimotercera dimensión. Según él, resultaba sumamente penoso acordarse, en nuestra dimensión, de lo que había vivido en aquella de la que procedía. No hay manera de que uno pueda existir en este mundo tridimensional, acordándose plenamente de lo que es aquella decimotercera dimensión. Recuerda, no obstante, que encontrándose en aquella dimensión su padre le pidió que viniera a nuestro mundo, y también recuerda el módulo en el que se le lanzó al Gran Vacío, es decir, a la dimensión, o espacio sideral, que debía atravesar para llegar hasta nosotros.

Durante mucho tiempo tuvo que dirigir su módulo, a través del Gran Vacío. No puede calcular cuánto duraría esa travesía medida en nuestro tiempo, pero constituyó un lapso sumamente largo, tal vez millones de años. Siguió moviéndose a través de ese vacío, hasta que de nuevo apareció la luz, y pudo llegar al fin en el momento y al lugar exactos en que había de encontrarse con Machiavinda. De aquí, y atravesando el centro de una nebulosa, llegó a la estrella central de la constelación de Orión. Esta estrella es una de las primeras, llamadas estrellas-puerta, que permiten el acceso a otros niveles dimensionales. Por ejemplo, en nuestra galaxia existen trece diferentes estrellas-puerta; pero la que se encuentra en el centro del cinturón de Orión es de un tipo muy especial. En esta clase de estrellas-puerta actúan conjuntamente una luz inmensa con una inmensa oscuridad. Muchos de los Grises proceden, precisamente, de esta parte de la galaxia.

Tras cruzar el cinturón de Orión, Drunvalo se dirigió a las Pléyades. Su meta era un planeta concreto de la cuarta dimensión, envuelto en una atmósfera verde. En ese planeta él carecía de forma, pero podía mantenerse totalmente consciente; o, para decirlo con otras palabras, su forma era una especie de bola de luz. Se introdujo en el cuerpo de un bebé y se mantuvo en él durante quince años terrenales. Pronto quedó informado de que las Pléyades tenían una universidad galáctica. Sus habitantes moraban en los supertonos más elevados de la cuarta dimensión, y todo su aprendizaje se realizaba de forma placentera y alegre, puesto que todas las materias se enseñaban utilizando juegos.

Una vez que Drunvalo aprendió todo lo que necesitaba saber en las Pléyades, voló al tercer planeta de Sirio B. Este mundo es casi todo él océano. Los habitantes de Sirio pertenecen también a la cuarta dimensión, pero en un supertono inferior al existente en las Pléyades. No experimentan el placer ni la alegría en el mismo grado que los pleyadianos. En este planeta acuático Drunvalo carecía de cuerpo, siendo pura conciencia. Su existencia se resolvió al unirse a un gran ser, a una ballena orea hembra. Nadó con esta ballena durante casi un año, y mientras vivió con ella, la ballena le contó la historia de la Tierra, ya que ella poseía dentro de sí todo el registro memorístico del planeta. Este feliz interludio concluyó cuando se presentaron tres humanoides pleyadianos, de cuatro a seis metros de altura, y le hicieron saber que su tiempo allí había concluido. Le llevaron a la parte sólida del planeta y le proporcionaron un cuerpo, perfectamente acabado, de varón adulto de Sirio (Drunvalo destaca que los seres, en la mayoría de los lugares de la galaxia, no dejan que sus cuerpos físicos se deterioren, como nos sucede a nosotros). En ese cuerpo se había instalado previamente una memoria celular, que le permitiría conocer el manejo de la aeronave que se le había destinado para su nueva expedición.

Drunvalo, con una tripulación de 350 miembros, se introdujo en esta aeronave de Sirio que disponía de un modelo de vuelo espacial con destino a la Tierra. El itinerario espacial estaba concebido para que se volase desde Sirio B directamente hacia Sirio A. Al sintonizar el cuerpo de forma sucesiva con las vibraciones solares, el calor solar deja de ser «calor», y las radiaciones no producen la menor molestia. En noventa segundos se encontraron fuera del ámbito de nuestro Sol, gracias a la íntima conexión que tenemos con Sirio. Utilizando este sistema de vuelo, Drunvalo y su tripulación alcanzaron el campo gravitacional de Venus, planeta en el que vive la raza de los Hathor, la más avanzada de nuestro sistema solar.

Tras algunas aventuras vividas en la realidad dimensional de Venus (los viajeros se encontraron con lluvias torrenciales de ácido sulfúrico) llegaron a la Tierra, entrando en un supertono más elevado que nuestro nivel dimensional, lo que les permitió hacerse invisibles para nosotros. Drunvalo abandonó entonces su cuerpo sírico, convirtiéndose en una bola de energía luminosa. Esta transformación la sintió como un cambio en su conciencia; dicho de otro modo, fue algo fácil si se compara con el cambio que habría de dar posteriormente para entrar en la tosquedad de la conciencia de la polaridad. Así pues, se introdujo en el cuarto nivel dimensional de la Tierra, y desde allí fue investigando las posibilidades de vida existentes en los distintos niveles. No encontró nada en el cuarto nivel. El quinto era incluso un estado de vacío más absoluto que el anterior. Finalmente, encontró a los maestros en el décimo, undécimo y duodécimo supertonos de la sexta dimensión. Allí se unió a ellos y estuvo recibiendo sus enseñanzas desde el año 1819 al año 1850.

En 1850 nació como mujer en la tribu Taos de Nuevo México. Siguió viviendo en ese cuerpo de mujer durante cuarenta años, y en 1890 lo abandonó de forma voluntaria y consciente, por el método de suspender la respiración. Regresó al nivel de la sexta dimensión, en la que permaneció hasta 1972

En el mes de abril de 1972, Drunvalo tomó su cuerpo actual. El proceso se llevó a cabo por medio del proceso respiratorio. El espíritu parte con la expiración y Drunvalo inspira. Eso es todo; un proceso que se realiza de una forma limpia y legal. Los dos espíritus han estado comunicándose durante un lapso de siete a nueve años antes de que se produzca este cambio; lo han solicitado y han obtenido permiso para llevarlo a cabo en todos los niveles.

Drunvalo no cuenta todas estas experiencias para demostrar con ellas que es un ser especial. Al contrario, pretende que todo eso le sirva a usted como recordatorio de lo verdaderamente especial que es usted. Considere, por ejemplo, la posibilidad de que también usted es un maestro de alto nivel, que se encuentra aquí para llevar a cabo una tarea concreta. Piense también que, a fin de poder llevar a cabo adecuadamente su trabajo, es necesario que se comporte de la forma más humana posible; es decir, que si bien tiene necesidad de dormir y de olvidar, también, y al mismo tiempo, se le estará recordando su auténtica naturaleza. De este modo, usted ya ha realizado la primera parte del proyecto, de modo perfecto. Ahora le llega el tumo de emprender la segunda parte.

Drunvalo puede recordar, y ésta es la diferencia. Se encuentra aquí como un catalizador para proporcionamos cuanto nos sea necesario para la llamada de nuestro verdadero despertar.

Drunvalo Melchizedek, de la Orden Alfa-Omega de Melchizedek, actualmente es:

– Escritor de 5 libros que han sido traducidos a más de 30 idiomas y vendidos alrededor del mundo: 1. El Antiguo Secreto de la Flor de la Vida Vol. 1 2. El Antiguo Secreto de la Flor de la Vida Vol. 2 3. Viviendo desde el Corazón 4. La Serpiente de Luz 5. El Ouroboros Maya

– En sus inicios fue el Fundador de la Escuela de la Flor de la Vida, a través de la cual creó el Taller La Flor de la Vida donde enseñó sus primeras enseñanzas.

– Actualmente es el Fundador de una nueva Escuela llamada, La Escuela del Recordar (School of Remembering), donde enseña a través del Taller Despertando el Corazón Iluminado, nueva información que el antiguo Taller no enseñaba. Este nuevo taller comprende la totalidad de sus enseñanzas.

– Ha escrito gran variedad de artículos espirituales sobre Geometría Sagrada y la Ciencia del Merkaba, publicados en la revista virtual www.spiritofmaat.com

– Ha sido entrevistado por gran variedad de periodistas a nivel mundial.

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